Influencia maragata en tierras chantadinas

Por Ramón Rodríguez Porto

Ramón Rodriguez Porto

 

La comunidad maragata surgió hace unos cinco siglos y contribuyó al desarrollo de la zona, un lugar donde comerciantes y mercaderes campaban a sus anchas controlando el peso económico de estas tierras.

Costumbres ancestrales que aún se conservan se mezclan con ritos y tradiciones que fortalecen la impresionante riqueza etnográfica que allí habita.

Astorga, capital monumental y una de las más emblemáticas de la provincia de León. Histórico cruce de caminos. La antigua Astúrica Augusta en época romana, formaba parte de dos de las rutas comerciales y religiosas más importantes de la península, la Vía de la Plata y el Camino de Santiago.

Las tierras chantadinas todavía hoy conservan importantes reminiscencias maragatas; dado que durante 350 años, hasta 1.840, año en el que fue constituido el actual municipio, el “Señorío” de Chantada perteneció al Marquesado de Astorga. En 1779 el entonces Marques de Astorga, don Vicente Joaquín Osorio Moscoso, donó a la iglesia de Chantada, como agradecimiento por la fe y la devoción del pueblo a la Eucaristía, un viril.

La custodia tiene en el borde de la base la siguiente inscripción: “La dio el Excmo. Sr. Don Vicente, Marqués de Astorga a la parroquia de su Villa de Chantada. Año de 1779. Cuatro libras y seis onzas de plata. Numerosos rubíes y trescientos treinta y dos diamantes. Su modelo un sol radiante. El artífice Migl. Gómez. Fecit. Matriti.”. El valor de esta reliquia es incalculable.

Casa da Cultura de Chantada

 

Después de más de tres siglos y medio de vinculación con el Marquesado de Astorga, capitalidad de la maragatería, fueron diversos los testimonios y tradiciones que se mantuvieron vivos durante años y todavía perviven en tierras chantadinas en la actualidad.

Tenían reconocida fama los tratantes de ganado, especializados en la venta y compra de ganado caballar, y que llegaban de tierras maragatas para realizar transacciones en las ferias de Penasillás -lugar perteneciente a este municipio-, que celebraba feria los días dos de cada mes, y en la feria del día cinco en Chantada.

Una de las influencias maragatas que se conservan y que cada día adhiere a más adeptos se centra en el aspecto gastronómico, concretamente en la tradicional “carne a la maragata”, plato del que se disfruta en fiestas campestres y especialmente en los días de feriado. Consiste en carne cocida de ternera acompañada de patatas enteras, salpicada de pimiento y aceite. Es tradición en las ferias chantadinas que los comensales disfruten del plato compartiendo la misma fuente de porcelana.

También la influencia maragata se conserva en Chantada en uno de los actos festivos de mayor valor etnográfico de la provincia, como es el “Entroido Ribeirao”. La fiesta que durante siglos se llevó a cabo en diferentes parroquias de la ribera chantadina se mantiene en la actualidad en la parroquia de Santiago de Arriba. Los personajes característicos de este carnaval son los “Volantes”, “Peliqueiros” y “Mecos”, denominados también estos últimos como “maragatos”, personajes ataviados con máscaras, pieles y ropas descuidadas y andrajosas, que son los verdaderos protagonistas de las pequeñas representaciones teatrales denominadas en estos festejos como los populares “oficios”.